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De alumno a maestro: la historia de Eilan en Dimex Ideas

Diseño sin título (7)

A sus 13 años, Eilan Alberto Miranda Valenzuela encontró un lugar para aprender ciencia y, poco a poco, también para compartirla con otros.

“La primera vez que vine, sí estaba un poco nervioso, pero pasando el  tiempo me empezó a gustar”.

Eilan llegó a Dimex Ideas cuando tenía entre 10 y 11 años. Al principio, todo le imponía un poco. Después empezó a regresar, a quedarse, y los laboratorios dejaron de ser algo ajeno.

Ahí es donde Dimex trabaja con niñas, niños y jóvenes a partir de la práctica, con espacios que invitan a experimentar, probar y equivocarse. Para muchos, como Eilan, ese primer acercamiento no se queda ahí. 

Del laboratorio a compartir lo aprendido


El interés de Eilan por la ciencia ya venía de antes pero fue en los laboratorios de Dimex Ideas donde empezó a desarrollarlo.

“Lo que más me gustó fue el laboratorio, porque me encanta la ciencia”.

Con el tiempo, eso tuvo un efecto más personal. Aprender no solo fue entender temas, también le ayudó a expresar lo que antes no sabía cómo decir.

“No sabía expresar mis preocupaciones por el mundo, pero fui aprendiendo a lo largo del tiempo para ya expresar lo que siento”.

Ese crecimiento lo llevó a participar en espacios fuera de los laboratorios. Eilan, ha presentado proyectos donde representó a Sonora y se enfrentó a escenarios nuevos.

Las primeras experiencias no estuvieron libres de nervios. Después, eso dejó de ser un obstáculo y se volvió parte del proceso.


Más adelante, su papel cambió. Dejó de ser quien recibe información y comenzó a compartirla. Empezó a dar cursos, a organizar actividades y a construir sus propios espacios de aprendizaje.

Hoy impulsa Guardianes del Futuro, un club donde otros niños se acercan a la ciencia a partir de lo que él mismo ha ido construyendo. 

Detrás de cada sesión hay preparación.

“Primero escribo un tipo guion para mí mismo, y después doy una pequeña charla al inicio”

Además, su interés no se limita a una sola área. Ha encontrado una forma de integrar distintas disciplinas, combinando lo científico con lo creativo en sus proyectos.

“A veces trato de combinar ciencia y arte para que sea un equilibrio”.

Ese tipo de experiencias también forman parte de lo que se busca en Dimex, que el aprendizaje no se quede en una sola forma y se pueda conectar con otras ideas.

Cuando habla de su futuro, no menciona una profesión en específico, sino lo que quiere hacer con lo que ha aprendido.

“Me gustaría ser una persona que aplique todo lo que entendió de pequeño… y ayudar a los niños que quieren ser como yo”.

La ciencia que se comparte entre jóvenes


Hoy, Eilan sigue aprendiendo, pero también acompaña a otros en ese proceso. 

Su historia no se define por un logro en específico, sino por el camino que ha ido construyendo con el tiempo.

Cuando tiene que explicar qué es Dimex, lo hace desde su propia experiencia:

“Le explicaría fácilmente que es un laboratorio de ciencia, tecnología… y cosas divertidas y tecnológicas que hay aquí”.

Lo que empezó como un espacio nuevo y desconocido, hoy es también un punto de partida para otros.

En historias como la suya se refleja el propósito de Dimex Ideas: abrir espacios donde la ciencia se vive, se comparte y, con el tiempo, también se multiplica.

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